VEGAP - Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Banco de Imágenes de VEGAP Fundación Arte y Derecho VEGAP - Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos
Volver a la página principal

Sobrado, Pedro

Visite el sitio web del autor    Envíe un mensaje al autor

Pedro Sobrado (Cantabria, 1936) Autodidacta, hace su primera exposición en Santander en 1959. En 1961 se traslada a París, fijando allí su residencia hasta 1976, año en el que regresa a España. Al principio de su estancia en Paris frecuentó la Escuela del Louvre, y más tarde se fue ambientando con las corrientes artísticas del momento, que le condujeron hacia la abstracción donde se mantuvo hasta 1968 año de la revolución estudiantil en París, denominada “Mayo del 68”. Sobrado para ilustrar estos acontecimientos, que tuvieron eco mundial y que el vivió de cerca, volvió a la figuración donde ya se quedaría definitivamente. En el conjunto de la obra de Sobrado, lo primero que llama la atención es la importancia concedida al dibujo. Un dibujo que se hace realidad mediante una línea sobria y exquisita que, armónicamente, va organizando los distintos planos, creando transparencias y unificando formas. La precisión de sus dilatados trazos desde los primeros momentos, nos descubre una mano acostumbrada o mejor entregada a la autodisciplina, al trabajo constante y al deleite de la reiteración de las formas. Y es que para Pedro Sobrado el dibujo fue desde siempre una forma natural de comunicación. Al considerar la potencia del dibujo, se tiene certeza de que se trata de un verdadero lenguaje que nació ya con voluntad de universalidad.

 

Volver a la página principal