VEGAP - Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Índice Alfabético de Autores Banco de Imágenes de VEGAP Fundación Arte y Derecho VEGAP - Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos
Volver a la página principal

Mateo Rodríquez, Francisco

Hechar raíces
Viajo para conocer mi geografía
Pistola Edición

Visite el sitio web del autor    Envíe un mensaje al autor

Mateo Maté
c/ Valenzuela 8 1º Izqu. 28014 Madrid 91 574 71 75

Una pantalla. Grandes carteles publicitarios quebrados anunciando un vino. Montañas blancas de ángulos agudos. Mesetas como platos, valles como vasos. Herramientas de labranza olvidadas como tenedores y cuchillos usados. Edificios ruinosos como el esqueleto putrefacto de un pavo comido. Más anuncios, esta vez son de tabaco. Un paisaje que pasa por delante de nosotros, reiterativo, como el paisaje que atraviesa, nunca mejor dicho, un tren de cercanías. Ida y vuelta. No se sabe donde comienza la ida y dónde la vuelta porque todavía no se conoce el destino, sólo se intuye. Un vídeo, otra pantalla. La Ultima Cena o ¿la penúltima?. Amigos en torno a una mesa, comiendo, hablando de todo y de nada. Sólo son amigos que quieren verse, pero amigos de verdad, de juventud. Una cena con cita programada pero sin guión previo. Una mesa con restos de un banquete: una botella de vino, servilletas blancas de ángulos agudos, platos y vasos, tenedores y cuchillos, restos de comida, cajetillas y colillas de tabaco. Un tren y una cámara la recorren constantemente, imparables, una y otra vez, como símbolo del tiempo, porque todo pasa y sólo quedan los desperdicios de lo sucedido: el recuerdo. El vídeo siempre ha seguido las instrucciones de la memoria y ha querido perpetuar el momento del que realmente no ha quedado nada, sólo residuos e imágenes. La mesa y las pantallas utilizadas como vanitas posmodernas fragmentadas, sin flores, sin pompas de jabón y sin calavera, con apenas símbolos, sólo el tren constante en su recorrido. Un viaje o, mejor, un vidaje. Ese momento anterior a la muerte en el que por delante de tus ojos pasa toda tu vida como si la contemplaras desde la ventanilla de un tren. No es la proximidad de una muerte física lo que te lleva a reproducir lo pasado, sino la consciencia de una muerte figurada, del final de una etapa, de unos años vividos irrepetibles que se han acabado, de la exigencia de hacer un transbordo, cambiar de tren, llegar a un final para tener de nuevo un principio. Una ventanilla. Necesitas saber quién eres, porque siempre llega el fin del trayecto, aunque te resistas y frenes, y descubres que el cristal de la ventana te refleja transparente delante de la vida que va pasando. Es el instante en el que te reconoces, como reconoces que tras una larga ausencia algo ha cambiado aunque no sepas muy bien el qué y por eso miras a tu alrededor, observas atento queriendo descubrir las diferencias. Extracto de la crítica de Sergio Rubira en la revista Lápiz de la exposición de Mateo Maté en la Galería 57, Madrid.

 

Volver a la página principal